Génesis 3: 1–21
Tentación (Gen. 3: 1–6)
A. El tentador.
Dios no es el autor del pecado, ni Él tienta a las personas a pecar; esto es la obra del diablo (Stg 1.13). Ya hemos visto que Satanás cayó en pecado antes de la obra de Génesis 1.3ss. Al principio era un bello ángel, regocijándose en la creación divina (Job 38.4–7), pero pecó y Dios lo juzgó (Is 14.12–17; Ez 28.11–19). Nótese que Satanás vino a Eva disfrazado de serpiente, porque se disfraza y le aparece a la gente en su verdadero carácter. En Génesis 3 Satanás es la serpiente que engaña (2 Co 11.3); en Génesis 4 es el mentiroso que mata (Jn. 8.44). Debemos cuidarnos para evitar sus sendas engañosas.
B. El blanco.
Satanás apuntó a la mente de Eva (2 Co 11: 1–3; 1 Ti 2: 9–15) y tuvo éxito en engañarla. La mente del hombre es una parte de su ser creado a imagen de Dios (Col 3: 9–10), de modo que Satanás ataca a Dios cuando ataca la mente humana. Satanás usa mentiras. Es mentiroso y padre de mentiras (Jn. 8: 44).
C. La táctica.
Mientras que la mente se aferre a la verdad de Dios, Satanás no puede ganar; pero una vez que la mente duda de la Palabra de Dios, hay campo para que se introduzcan las mentiras del diablo. Satanás cuestiona la Palabra de Dios, la niega y luego la sustituye con sus propias mentiras.
D. La tragedia.
Eva no debió haberle dado «lugar al diablo» (Ef. 4.27); debió haberse aferrado a la Palabra de Dios y resistido al diablo. Nos preguntamos dónde estaba Adán durante esta conversación. En cualquier caso, Eva quitó de la Palabra al omitir «libremente»; añadió a la Palabra al ampliar «ni le tocaréis»; y cambió la Palabra al hacer el «ciertamente moriréis» de Dios como «para que no muráis». En el versículo 6 vemos la trágica operación de los deseos de la carne («bueno para comer»), el deseo de los ojos («agradable a los ojos») y el orgullo de la vida («codiciable para alcanzar la sabiduría»), véase 1 Juan 2: 15–17. Es difícil pecar solo. Algo en nosotros nos hace querer pecar con otros. Adán deliberadamente pecó y sumergió al mundo en juicio (1 Ti 2.14).
1 La triple SUTILEZA de la serpiente:
-Puso en duda la palabra de Dios- Negó la verdad de Dios
-Difamó el carácter de Dios. Gen 3: 1, 4, 5
2 La triple RESPUESTA de la mujer:
-Citó erradamente la palabra de Dios- Minimizó el peligro
-Tomó en forma equivocada el propósito de Dios
3 La triple TENTACIÓN de Satanás:
-Lujuria de la carne- Deseo de los ojos
- Orgullo de la vida 1 Jn. 2.16
-Con su ojo ella miró
- Con su mano tomó
- Con su boca comió Gen. 3.6
5 La triple MALDICIÓN del pecado:
Sobre la serpienteSobre la mujer
Sobre la tierra Gen. 3.14–17
6 El triple FRUTO de la transgresión:
-Vergüenza
- Sufrimiento,
- Separación Gen. 3.8, 17, 24
7 La triple PROMESA de Dios:
«Pondré enemistad»
«ésta te herirá en la cabeza»
«tú le herirás en el calcañar» Gen 3.15
Condenación (Gen. 3:7–19)
A. Interna
De inmediato vino la pérdida de la inocencia y la gloria y un sentido de culpa. Trataron de cubrir su desnudez con sus obras, ropajes que Dios no aceptó (v. 21). Aún más, vemos una pérdida del deseo de comunión con Dios. Cuando oyeron que Dios se acercaba, ¡se escondieron! La culpa, el temor y la vergüenza rompió la comunión con Dios que disfrutaban antes de su desobediencia
B. Externa
Es probable que la serpiente que Satanás usó no era la criatura rastrera que conocemos hoy. El nombre sugiere brillo y gloria, pero debido a que la criatura se sometió a Satanás y participó en la tentación, fue juzgada y condenada a arrastrarse en el polvo. El juicio de la mujer incluyó concepción y dolor en el alumbramiento. Fue puesta en sujeción a su marido.
C. Eterna
Este es el primer evangelio declarado en la Biblia: las buenas nuevas de que la simiente de la mujer (Cristo) a la larga derrotaría a Satanás y a su simiente (Gal 4.4–5). A partir de aquí y en adelante el torrente se divide: Satanás y su familia (simiente) se opone a Dios y a su familia. Dios mismo puso la enemistad (hostilidad) entre ellas y Él llevará al clímax la guerra cuando arroje a Satanás al infierno (Ap. 20.10).
Conclusión
Salvación (Gen. 3: 20–24)
El único evangelio que Adán oyó fue lo que Dios dijo en 3.15, sin embargo, lo creyó y fue salvo. ¿Cómo lo sabemos? Debido a que llamó a su mujer «Eva» que significa «vida» o «dadora de vida». Dios dijo que Adán y Eva morirían y Adán murió físicamente a los 930 años. Pero también murió espiritualmente, cuando se separó de Dios debido al pecado. Dios prometió el nacimiento de un Salvador por medio de la mujer, y Adán creyó esta promesa y fue salvo. Dios no cambió los resultados físicos del pecado, pero sí remitió las consecuencias eternas: el infierno.



